martes, 11 de marzo de 2014

Noticias Ibéricas

Hay cosas que son universales. O casi. Que el jamón es música para el paladar, es una de ellas. Y es que los números hablan, y nos cuentan que este producto tan nuestro ha iniciado una campaña de expansión que no sabe de fronteras. Sólo de buena mesa.
Comensales de medio mundo se están dejando querer por una de nuestras joyas gastronómicas. Las exportaciones suben como la espuma y la cultura mas jamonera toma cuerpo en una Torre de Babel enamorada de este espectáculo para los sentidos.
Casi un 60% de lo exportado acaba llegando a nuestros vecinos europeos: Alemania, Francia y Portugal. Sin embargo, fuera de la Europa de los 27, también aprecian este manjar de dioses y mortales. México, Rusia, Australia y Chile han acabado rindiéndose ante la evidencia de un producto de diez, y su demanda de jamón y Cortadores sube sin pausa. EEUU

, uno de los mercados con más proyección del planeta comienza a dar entrada a unos perniles que tardaron en colonizar las mejores mesas de Washington, Nueva York o San Diego pero que cuando lo han hecho, ha sido para quedarse.
Pocos países se escapan a la influencia de un producto hecho de sensaciones. Excepciones como Argentina, que han vetado la entrada de productos del cerdo español, italiano o brasileño para proteger sus productores de cerdo nacionales, se escapan a esta tendencia "jamonera". Pero es cuestión de tiempo el que se tarda en degustar una loncha del mejor jamón. Finito, finito.
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